EuroWire , BRUSELAS: La Comisión Europea declaró el 9 de abril que debe mantenerse la libre navegación por el Estrecho de Ormuz sin peajes ni tasas de tránsito, estableciendo así la posición más clara del bloque hasta la fecha sobre la propuesta de cobrar a los buques que utilizan una de las rutas marítimas de transporte de energía más importantes del mundo. En la rueda de prensa de mediodía de la Comisión, el portavoz Anouar El Anouni afirmó que el derecho internacional y el derecho del mar no dejan lugar a dudas sobre el principio de libre paso.

La Comisión afirmó que la situación jurídica era clara, a pesar de la presión comercial que sufrían las navieras debido a las continuas interrupciones en el Golfo. La portavoz principal, Paula Pinho, declaró a la prensa que, según el derecho internacional, tales tasas no deberían existir, y que cualquier decisión de pagarlas correspondería a los propios armadores o compañías navieras. Estas declaraciones subrayaron la diferencia entre la postura jurídica de la Unión Europea y las decisiones operativas inmediatas a las que se enfrentan las navieras con cargamentos aún retrasados en la región.
El comunicado se produjo mientras el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz se mantenía muy por debajo de los niveles normales, a pesar del alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. El estrecho, que conecta el Golfo Pérsico con el Mar Arábigo, normalmente gestiona alrededor de una quinta parte del transporte mundial de petróleo y gas natural licuado. Los datos de seguimiento de buques del 9 de abril mostraron que solo siete embarcaciones habían transitado por el estrecho en las 24 horas previas, en comparación con las aproximadamente 140 que lo hacen en condiciones normales, dejando a cientos de petroleros y otros buques varados en el Golfo.
El marco jurídico agrava la disputa.
Las normas marítimas internacionales se han convertido en un elemento central de la disputa. La agencia marítima de la ONU afirmó que no existe ningún acuerdo internacional que permita imponer peajes a los buques que transitan por estrechos internacionales y advirtió que tal medida sentaría un precedente peligroso. El marco normativo del derecho del mar prevé el paso por los estrechos utilizados para la navegación internacional y establece que los Estados ribereños no deben obstaculizar ni suspender ese derecho, una norma que, según Bruselas, se aplica en el caso de Ormuz.
Los comentarios de la Comisión también alinearon a Bruselas con una respuesta europea más amplia. El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, afirmó que cobrar a los barcos por cruzar el estrecho de Ormuz sería inaceptable y pondría en peligro la libertad de navegación. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, declaró que restablecer la navegación a través del estrecho era de vital importancia tanto para Italia como para la Unión Europea. Por otra parte, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha programado una reunión del Colegio de Comunes para el 13 de abril para debatir el impacto general de la crisis de Oriente Medio en Europa, incluyendo los sectores energético y del transporte.
Los retrasos en los envíos mantienen la presión sobre el comercio.
Bruselas no emitió ninguna directriz operativa a los buques, más allá de reiterar la situación legal, y no llegó a indicar a las compañías si debían permanecer en el Golfo o intentar el paso bajo las nuevas condiciones. Esto obligó a los armadores a sopesar los principios legales frente a los cronogramas de carga, los costes de los seguros y los compromisos de suministro. Algunos buques han utilizado rutas alternativas alrededor de la isla de Larak, mientras que otros han esperado a que las condiciones fueran más claras. El resultado ha sido una reanudación parcial del tráfico, pero no un retorno a los flujos comerciales normales a través de este punto estratégico.
Para la Comisión Europea, la cuestión va más allá del actual conflicto y plantea la pregunta más amplia de si una vía marítima internacional estratégica puede convertirse en un corredor de pago tras un conflicto. Con los mercados energéticos aún absorbiendo la pérdida de los flujos habituales del Golfo y el tráfico marítimo aún sin recuperarse, Bruselas ha planteado el asunto como una cuestión de derechos de navegación basados en tratados, más que como una negociación política, insistiendo en que el Estrecho de Ormuz debe permanecer abierto a la navegación internacional sin peajes, tasas ni otras barreras de paso.
La publicación «La UE dice que la navegación por el estrecho de Ormuz debe seguir siendo gratuita» apareció primero en Irish Newsline .
